Enroque,
de José Mataloni
Muchas almas se dirigen hacia la estación de los destinos por la vía enorme; por grupos, van acompañadas por un determinado pastor de almas, un voluntario, como últimamente se acostumbra hacer. Antes, era aún más difícil transitar esta senda, sin contar con referencia o ayuda ninguna, en la oscuridad, sin la luz de los iluminados, cuestión que vino con la evolución de la humanidad.
Veamos un grupo dirigido por Ariel, un ángel humano, o un humano que ocupa puesto de ángel. Lo he elegido al azar. En ese grupo va Juan, muy confundido. Ariel se acerca al hombre, y le pregunta si él sabe qué estaba pasando. Juan, alcanza a balbucear un simple no...
_ Hijo mio, tu “antiguo” cuerpo ha muerto, caput, no sirve más, finito..., dice, mientras tira un ala que desaparece en el vacío. Y continúa, sin embargo, como tú ves, tú sigues aquí, estás vivo, la vida continúa, amigo, no te preocupes. Este cuerpo que ves es tu alma, que ahora se parece a tu antiguo cuerpo, pero, ten en cuenta que esta es una apariencia externa, casual, efímera. Como alma humana, tienes que lograr unirte con tu espíritu, ese es tu verdadero cuerpo, la misión de las misiones. Has intentado realizarte en esta vida que dejas, como en muchas otras veces, y seguramente has mejorado tus marcas, pero, seguramente, te falten muchas vidas para lograrlo,..., ánimo que todos pasamos por esto, y esta no es tu primera vez.
Ahora verás qué destino se te asigna de acuerdo a tus actos, a tu entendimiento, a tu grado de evolución y progreso interior,..., y sobre todo, de acuerdo a la realización de tu misión especial, que, ya veremos si has completado. Lo más seguro, es recibir otro cuerpo vivo similar a esta apariencia, unas condiciones de vida y un contexto semejante, quizás algunas mejores oportunidades,..., y todo esto tiene que estar listo sólo en 21 días, así que, hijo, despabila, no hay vuelta atrás,...
Juan, atónito, prefiere aceptar todo lo que oye, sólo para simplificar su confusión mental, y antes de entrar en cualquier recuerdo o debate sobre tamaña realidad, que siente como un abismo. Cuando Juan parece estar más tranquilo, Ariel continúa hablando.
_ También hay otras alternativas, escasas almas que evolucionan a otro nivel y otras que deben descender a niveles inferiores, como si fuera el “vuelve al principio” de la perinola, créeme que la mayoría no quiere pasar por ese infierno dos veces... Y aún existen otras alternativas, almas que se quedan trabajando “entre universos”, cumpliendo misiones especiales, en un planeta o aquí, como la misión que tengo el honor de realizar, y que en parte consiste en sacarte de la confusión e iluminar este transito. Y ahora amigo, aunque sé que todo es, aún así, muy brusco, tengo que dejarte, estamos llegando a tu entrada, que tengas buena suerte, nos vemos dentro de una vida.
De la nada, Juan ve una puerta que se materializa, a través de la que pasa con algunos otros que venían acompañándole. Entre ellos, una mujer de unos 35 años, muy atractiva. Sin darse cuenta, ambos se juntan, se gustan, y luego, conversan un buen rato sobre lo sorprendidos que están, en una especie de salón, un recinto hecho de luz azul. De repente, de algún lado, aparece un ángel enfermero, con un acta en la mano, y llama a Juan y a Encarnación. Allí se da cuenta Juan del nombre de su nueva amiga. Ambos entran a otro recinto, que de alguna manera es más pequeño, y se sientan sobre algo. Delante de ellos, aparece una gran pantalla tridimensional, donde se proyectan imágenes de la vida de ambos, ambas historias a cada lado de la pantalla.
De alguna manera, existe una conexión simbiótica con las imágenes, tanto que Juan y Encarnación no pueden evitar sentir y vivir todo aquello como algo real, o mejor dicho, como una experiencia psicodélica.
Como si se tratara de una alquimia secreta entre las dos vidas, las imágenes de ambas confluyen en el medio, relacionándose casi sexualmente. Ambos sienten una especie de éxtasis místico y tras algunos momentos, Encarnación se da cuenta que es Juan, y Juan que es Encarnación.
En el ajedrez del destino, esto también se llama enroque.

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